Diez meses en el norte son muchos meses. Pero, ¡qué narices! Vámonos a estudiar a Canadá, será divertido.

domingo, 23 de febrero de 2014

If you care to find me look to the Western sky

Es la una menos veinte de la madrugada del lunes y tengo que levantarme en siete horas, pero yo vivo al límite del bien y del mal.
Soy básicamente Elphaba Thropp reencarnada en una chica de dieciséis años que estudia muuuy lejos de casa y que a veces se pregunta qué narices hace aquí, al igual que nuestra querida bruja cuando decidió mudarse a Kiamo Ko.
Pero, de la misma manera en la que el castillo en el Oeste se convirtió en su casa, Canadá se ha convertido también en la mía. Ya no quiero volver. I'm fine here. Don't make me leave, I beg you.

Voy a escribir cosas al azar que pasen por mi cabeza. No me juzguéis. No puedo dormir.

Los Oscars son la semana que viene y los voy a poder ver.
Pompeii es una buena película.
Me duele internamente que se haya infravalorado tanto a The Great Gatsby.
Seriously, es de mis películas favoritas.
Que Liir y Candle se acaben casando en Out of Oz es algo que me alegra la existencia.
Yo también quiero ser rica y pasarme la vida viendo Downton Abbey y bebiendo vino con mis amigas.
Hoy he bañado a Ayla. Nos hemos divertido a lo bestia. Yuju.
Tom Hiddleston está bueno aunque Michael lo niegue.
Michael, el chico de la protectora de animales que nos encontramos en el centro es mío.
Que la gente siga pasando por WhatsApp los mensajes de "si no reenvías esto te vamos a quitar la cuenta y de paso te matamos mientras duermes" me ha hecho perder la fe en la humanidad.
Tengo ganas de ir al baño.
SUDDENLY SEYMOUR IS STANDING BESIDE YOU
Ojalá deje de hacer frío pronto.
Quiero que llegue mayo para ir a Nueva York.
"I hate you more than I hate the Holocaust."
Ya fui al baño.
Tengo un póster de Kit Harington sin camiseta al que estoy mirando ahora mismo.
Me gusta mi póster.
Where There's Muck. Robbie Williams.
Acabo de estornudar dos veces.
Fiyero tiene un apellido extraño.
Creo que es Tigeelar o algo por el estilo. Mañana lo miro.
Quiero ver el nuevo episodio de The Walking Dead.
Ya es la una.
Voy a dejar los estudios porque I think I'll try defying gravity
Waticonteiaaaa oo o oo
He de reconocer que Spiderman no me gusta.
Todo el mundo sabe que Capitán América es el mejor.
Ed Speelers es muy cute.
Me quiero casar con Ed Speelers.
Necesito una vida.
Seguro que en Walmart venden.
No, mejor Target.
No sé si Giovanni Di Rossi es un buen nombre para un personaje.
No soy profesional.
Esto se está haciendo muy largo.
Voy a seguir porque es mi blog anyways.
Además, sigo sin tener sueño.
Y esto es divertido. A su manera.
Los blogs de la gente molan porque hacen cosas.
Luego estoy yo.
No sé cómo va a arreglárselas Gabriel para casarse con Inesita de su corazón ahora que le exilian a Francia.
La literatura del siglo XIX es la mejor literatura.
La cosa ha degenerado bastante.
Voy a arrepentirme de esto mañana por la mañana.
Quiero ir a la Warner.
Me hice una ensalada para el lunch de mañana para que mis amigos vean que soy healthy.
Amanda se va a quedar to' loca.
Estoy muy decepcionada con el fandom de Les Mis.
También ha degenerado muchísimo.
George RR Martin, escribe.
Nora Roberts, he contado 59 novelas tuyas en mi casa. Cómo. Narices. Lo. Haces.
Algún día quiero escribir tanto como Nora Roberts.
Ahora estoy en writer's block.
Escribo demasiado fan fiction.
Ya han pasado casi cuarenta minutos desde que empecé esta entrada.
Creo que ya.
Haré esto otro día porque sé que os habéis quedado con ganas de más.
Voy a tratar de conciliar el sueño.
Okeeeei secsis señoritas buenas noches.

This has been the pointless thing I've written in my whole damn life.

Ajoaceite nena

lunes, 3 de febrero de 2014

Sobre mi Ecuador

He alcanzado la mitad de mi estancia satisfactoriamente. Vengo dispuesta, mientras escucho «Piano Man» e intento olvidarme de todo el estrés y trabajo que el inicio del segundo semestre me tiene preparado, a hacer un pequeño balance de mis primeros cinco meses en este remoto país.

El tiempo ha pasado volando. Nuevos amigos, nuevas cosas aprendidas, nuevos lugares. Esta experiencia me está dando tanto a cambio de tan poco que es ciertamente complicado expresar con palabras lo agradecida y afortunada que me siento.

Se me hace raro que todo se vaya a acabar tan rápido como llegó. Es increíble el pequeño mundo que he creado a mi alrededor sin apenas darme cuenta. Al pisar por primera vez suelo canadiense, estaba sola. Ahora, unos meses más tarde, ya no me siento como una extraña. Tengo toda una colección de nuevas y maravillosas personitas que me apoyan y a las que considero mi familia. ¡Quién lo iba a imaginar, aquellas tristes mañanas de Septiembre, cuando me sentaba en clase callada, sin amigo alguno en el horizonte!
Pero los días han transcurrido sin dejar tiempo para reflexiones profundas. Al fin y al cabo, así es la vida, ¿verdad?
Pero no quiero aburrir a mi entregado lector con palabrería sobre mis sentimientos. Sólo vengo a compartir mi pequeña conclusión:

Hace cinco meses, tenía miedo de llegar.
Después de cinco meses, tengo miedo de irme.

¡No me malinterpretéis! España, claro que echo de menos tu aroma familiar, tus días soleados y tu alegría inconfundible. No puedo esperar a volver para disfrutar del verano, para regresar a mi hogar, para estar con los que más quiero. Es tan sólo la sensación de que me he acostumbrado tanto a mi nueva vida, que parte de mí esta convencida de que se quedará aquí por siempre.
Y seguramente lo haga. Esa parte habitará por siempre entre copos de nieve y sirope de arce.
Seguramente habré cambiado una vez esté de vuelta. Y espero que haya sido para mejor, lo espero de verdad.

Ahora pasemos a lo importante. Recuerdo haber escrito, a principios del curso, que os hablaría del segundo semestre con más detenimiento cuando el momento llegara.
Allá vamos.
Este semestre tengo Francés, Fotografía, Historia y Biología.
Después de una semana de exámenes (que tampoco fueron para tanto), he dicho adiós a mis viejas asignaturas. Borrón y cuenta nueva. Nuevos profesores, nuevos compañeros.
¿Primeras impresiones? Siento que este será un semestre más relajado, o al menos espero que así sea.
De momento, nos vamos de excursión la semana que viene con clase de fotografía. Not bad. Not at all.

Nada más, queridos. Enero ha sido un mes bastante aburrido, para seros sincera. Espero que la cosa se anime más ahora que no estoy tan ocupada con tarea y estudio.

¡Se me olvidaba! Me he quedado sin una hermana. Así es. Hace ya casi una semana que Carin nos abandonó para irse a vivir a la lluviosa Inglaterra. Sin apenas pararse a pensar dos veces, decidió que los estudios la estaban estresando demasiado. Así que hizo las maletas y nos dijo adiós en el aeropuerto.
Voy a echarla de menos.

Ahora sí que sí, me despido.
Five more months to go!

jueves, 2 de enero de 2014

"Consider yourself at home, consider yourself one of the family..."

¡Feliz 2014 a todo el mundo!
Este lleva camino de ser un buen año, y eso que acaba de empezar. 
Si miro hacia este 2013 que acabamos de dejar atrás, impresiona lo mucho que ha cambiado todo en apenas doce meses. 
Empecé 2013 en España y lo acabé en Canadá. Empecé 2014 en Canadá, ¿y quién sabe dónde lo acabaré? Porque, ¿quien me habría dicho a mí hace un año todo lo que me iba a pasar, todo lo que tenía por delante? 
Francamente, sólo puedo dar las gracias, porque me siento muy afortunada de estar aquí. 

Dejando a un lado los sentimentalismos que en esta época de celebraciones nos invaden con demasiada frecuencia, vengo dispuesta a continuar con mi pequeño diario canadiense. Si recuerdo bien, dejé mi relato unos días antes del fin de las clases, y ahí pretendo empezar. 
El jueves 19 de diciembre fue el último día de instituto. Casi nadie acudió, debido a que ese día lo dedicamos casi enteramente a la asamblea y otras actividades navideñas. 
Durante el primer período, los cuatro gatos que habíamos encontrado fuerzas y ganas para levantarnos de la cama a las siete nos dedicamos a meter en cajas de cartón y a bajar al almacén la comida y juguetes que habíamos recolectado para una familia de Ottawa con dificultades. Arrojando algo de luz al asunto: a cada clase en nuestro instituto se le había asignado una familia diferente, normalmente con muchos hijos a cargo. Durante las dos semanas anteriores, habíamos puesto dinero, traído cajas y latas de comida, y cantidad de regalos diferentes para que estas Navidades las puedan celebrar hasta los más necesitados. Me sentí muy orgullosa de nuestra clase, pues llenamos la asombrosa cifra de ocho cajas de tamaño considerable. 
Luego se celebró la Asamblea de Navidad, que consistió en varias actuaciones, una rifa, y cuatro chicas hablando sobre las distintas tradiciones navideñas alrededor del mundo. 
Sandra y yo, después de acabar la asamblea, decidimos irnos a mi casa, por lo que pasamos por Metro para hacernos con algo de comida (nada demasiado sano, como habréis adivinado) y nos encerramos en casa a ver la televisión (sí, Downton Abbey). 
Luego cambiamos el escenario, pues marchamos a su casa para cenar y dormir allí, pero continuamos con nuestro drama británico hasta que mataron a mi personaje favorito y me quedé tan hecha polvo que me fui a la cama. Aquella noche Sandra y yo nos dimos nuestros regalos de Navidad, y al día siguiente nos fuimos a desayunar con Helena y Johannes.
Digo desayunar porque tomé café, bacon y huevos, pero al restaurante entramos a eso de las dos de la tarde. Brunch! Nos despedimos de Johannes, pues el día de Nochebuena se iba a Bélgica definitivamente, y me despedí también de Sandra, a la que no iba a volver a ver hasta después de las vacaciones. 
Navidad fue agradable. Me tragué Sonrisas y Lágrimas en Nochebuena, y Oliver! al día siguiente. Se puede decir que fueron una fiestas musicales. ¡Y qué bien se portaron conmigo! Me hicieron sentir parte de la familia, jamás me hubiera esperado tantos regalos. No suelo ser tan aburrida, pero voy a hacer una excepción y voy a mostrar maravillosas fotos de calidad excepcional (jaja no) de todo lo que recibí, aunque sea totalmente gratuito y no le interese a nadie. 
A ver, me dieron chocolate pero os podéis figurar lo que duró. 

Roland el pingüino no fue exactamente un regalo de Navidad, pues Liam me lo dio en Nochebuena (y nadie más lo quería, todo hay que decirlo). 

Dios no me llamó por el camino de la fotografía, pero se supone que eso son unos pendientes con forma de pingüino.

No se nota ni nada que los pingüinos son mis animales favoritos, ¿eh?

La gorra es preciosa pero, no os riáis, no me cabe (SIEMPRE TUVE LA CABEZA GRANDE VALE) así que se quedará de adorno. 

Estaba falta de jerséis, y no me digáis que estos no son hermosos (y calentitos, que es lo que cuenta). 

Adoro esta blusa y lo haré siempre. 

Usaré esta camiseta hasta el fin de mis días.
Son dos pañuelos, por cierto. Apréciese la falta de cualquier tipo de experiencia haciendo fotos.


Ese bolso es lo último. También recibí unos pantalones cortos de pijama, pero tenían un bonito agujero en la parte delantera, y hay que ir a cambiarlos (tampoco es que me sean imprescindibles a -30 grados bajo cero).

Recibí además muchas cositas de mi familia en España, pero como seguramente son los que lean esto, ellos ya saben lo que es. Me gusta mucho todo, gracias.

La cena de Navidad la pasamos con Lydia, Michael y Ayla, y comimos pavo al más puro estilo ameri... Canadiense, canadiense. 
Me lo pasé muy bien. 
A partir de ahí fueron vacaciones relajadas, con una visita de compras a Montréal. Como ellos no tienen Reyes, la rebajas empiezan el día después de Navidad (Boxing Day), y yo iba dispuesta a comprar tanta ropa como mi Visa me permitiera. Lamentablemente, si algo no tiene Canadá, es estilo. No encontré nada en absoluto en lo que mereciera la pena gastarse el dinero. Sin embargo, conocí la ciudad (normalilla, no se merece ser la más cara del Monopoly y está plagada de canadienses muy estirados que sólo hablan francés) y probé la carne ahumada. No tuve la oportunidad de fotografiar el sándwich en cuestión, pero sólo os digo que me pusieron tal cantidad de carne que me fue más difícil encontrar el pan que a Harry Potter los horrocruxes de Voldemort. 
Volvimos agotadas, y lo único que hice fue perder el tiempo hasta Nochevieja, cuando me comí las uvas por Skype a las seis de la tarde (medianoche hora española) y no hice nada más, tan sólo esperar al año nuevo con Richard y Sara.
Y creo que eso es todo. Ha sido una entrada larga, perdonadme. Feliz año nuevo de todo corazón, y no se os olvide que este año se cumplen 100 del inicio de la Gran Guerra (lo siento, tenía que decirlo). 
Hasta pronto, me dispongo a hundirme en trabajos y exámenes finales. 
 
"So long, farewell..." 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Only miss the sun when it starts to snow (¡y tanto!)

¡Que ya es Navidad! Es oficial desde que esta tarde pusiéramos el árbol y Ayla lo coronara con un ángel hecho de cartón.
Pero una Navidad blanca significa también mucho frío, y durante estas semanas la temperatura ha llegado a bajar hasta la friolera de -28 grados. Afortundamente, aquí hay calefacción en todas partes. Eso sí, en cuanto sales a la calle es cuestión de minutos empezar a notar como todo tu cuerpo pierde sensibilidad poco a poco.
Por eso he decidido encerrarme en casa durante todo el invierno a ver series y películas.
Downton Abbey es absolutamente genial y Sandra y yo dedicamos nuestras tardes a ver un episodio tras otro. Lamentablemente, sólo hay 4 temporadas.

El colegio se acaba en cuatro días. Estas fiestas me llevan a Toronto, cosa que difiere bastante de mi destino habitual, Albacete.

Seguramente haya más cosas que contar, pero ahora no se me viene nada más a la cabeza.
Sigo hablando inglés, comiendo todo lo que no debería y resumiendo Macbeth para mis amigos por WhatsApp cuando están durmiendo y yo no tengo nada mejor que hacer.

Me despido porque se me está quedando dormida la mano izquierda.
Besos.


martes, 3 de diciembre de 2013

And since we've no place to go...

Esto anda más muerto que Ned Stark.
Pero he decidido seguir adelante. No quiero dejar de lado el blog, pues ya es algo personal continuar este pequeño diario hasta el fin de mi estancia en Canadá.
El invierno está definitivamente presente. El martes pasado, por la noche, sobre Ottawa y alrededores cayó una preciosa tormenta de nieve que nos hizo despertar con quince relucientes centímetros de suelo blanco y helado. Sara vino a mi habitación a decirme que no tendría que ir aquel día a clase. Es lo que ellos llaman 'snow day'. 
Y esta nieve nos acompañará durante un laaaaargo invierno. Deseadme suerte. 


Por lo demás, me va todo que ni pintado. Las clases, los amigos, la familia... Estar aquí es, sin duda, la mejor experiencia que he vivido durante mis dieciséis años en este mundo. 
Fui al cine dos veces (Thor y Catching Fire), y más cine está previsto para las próximas dos semanas (Frozen y The Hobbit). 
Mis notas suben, y las clases son cada vez más entretenidas. He aquí el proyecto que hicimos Madi y yo para clase de química, del que estábamos orgullosas (acabó en la basura, Madi tenía que recuperar su bol de ensalada). 


¿Qué más puedo contar? Han pasado muchas cosas, pero no creo que sean esenciales para el blog.

Tan sólo un pequeño comentario, un consejo para jóvenes soñadores, y para los que no son tan jóvenes pero que aún tienen alas para echar a volar (olvidad eso, ha sonado demasiado empalagoso):
Ser una estudiante internacional es increíble. He de reconocer que al principio, antes de venir a estas gélidas tierras, estaba asustada. Asustada ante lo desconocido. No sabía que me iba a encontrar, y me preocupaba por los detalles más ínfimos. Sobre todo, estaba asustada ante la idea de dejar mi país, mi familia, mis amigos, donde siempre me he sentido segura.
Pero sabía que tenía que irme. 
Et voilà. Aquí me tenéis en un país que se ha convertido en mi casa en poco más de tres meses. Todas mis preocupaciones se esfumaron. Ahora aquí tengo una familia, amigos, y me encuentro perfectamente.
Así que, tú que estás ahí fuera, ¡no lo dudes! Sí tienes la oportunidad, viaja, experimenta, conoce, pásalo bien. No tengas miedo a dejar a los que te quieren. Ellos siempre estarán ahí, pero tú oportunidad puede que no.
Porque Canadá, para mí, es un sueño hecho realidad. 
Y, para terminar con esta sarta de sensiblerías que me parecían importantes, quiero compartir una frase que leí en Twitter hace tiempo y que desde entonces me recuerdo a mí misma cuando estoy agobiada o veo que  me estoy estresando más de lo saludable. 

"Hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer."

¡22 días para Navidad! Adivinad quien la va a pasar en Toronto. 
Besos muy gordos.

martes, 12 de noviembre de 2013

Rápido, cuervo blanco a Desembarco.

Porque ha llegado el invierno, y viene para quedarse.
Hace ya un tiempecillo que no me paso por aquí. 
Tampoco ha ocurrido mucho de especial importancia. El jueves pasado la familia al completo (Sara, Richard, Liam, Carin, Portia y yo) fuimos a ver 'Bugs Bunny at the Symphony' al National Arts Centre de Ottawa. Básicamente, el show consistía en una pantalla reproduciendo episodios de Bugs Bunny y otros Looney Tunes mientras una orquesta tocaba en directo. Puedo asegurar que fue lo mejor que he visto en mucho tiempo. La música era absolutamente maravillosa, y todos hemos visto alguna vez estos dibujos, así que no hace falta que explique lo genial de tal combinación. Es algo que merece la pena ir a ver.
El fin de semana, el viernes, fui a casa de Amanda después de clase y, antes de ponernos en marcha para ir a Chapters (la librería de aquí) nos encontramos a Johannes y se nos unió también.
Lo pasamos muy bien, aunque Johannes  se perdió dos veces y Amanda y yo tuvimos que recorrer la tienda más veces de las deseadas hasta encontrarle. 

El sábado, Sandra y yo fuimos a la Art Gallery de Ottawa. Aunque al principio pensé que sería gratis, mi gozo en un pozo. Seis dólares, pero mereció la pena. El museo en sí es enorme y el edificio es precioso. Además, hay un poco de todo y para todos los gustos, arte canadiense (ojo al dato: tienen tan poco que algunas salas eran muebles. Sí, exponían muebles, como sillas o cómodas. Voy a asaltar un Ikea y a abrir un museo de arte sueco, cuidao'), arte europeo, americano, contemporáneo, ¡incluso inuit! 
La cosa es que mientras estábamos dentro del museo empezó a nevar, a nevar bien. ¡La primera nevada sobre la capital! ¡A 9 de noviembre!
Menos mal que está Tim Hortons y el French Vanilla calentito. 

El domingo fue un día relajado, ¡e hice mermelada de frambuesa y arándanos! 

El lunes, 11 de noviembre, celebramos lo que los canadienses llaman Remembrance Day. Recordamos a todos los soldados que sirvieron, sirven y servirán al país. También celebramos el fin de la Gran Guerra, hace ya 95 años. 
He de admitir que para ellos ya será algo rutinario, pero para mí fue una experiencia nueva y el acto en sí fue muy emotivo (solté alguna que otra lagrimilla).
Es impresionante ver como todo el mundo luce la poppy, como todos se ponen de acuerdo y resuelven sus diferencias para honrar aquellos que dejaron sus casas y no volvieron y también a aquellos que regresaron para contarlo, pero que ya no fueron los mismos.
Dejémonos ya de sentimentalismos, que también me gustó porque me salté Inglés y Química.
Inglés porque tenía que ensayar con el coro (sí, cantamos en la ceremonia) y Química porque el acto se ofició de diez a once y cuarto.
La banda tocó O Canada. 
Todo empezó con un discurso por parte de dos alumnos de mi curso (muy bien, Josie) y más discursos por parte de un veterano y su hijo, que había estado en Afganistán. 
Luego más música, vídeos y fotos de la Gran Guerra, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y las misiones de paz en Iraq y Afganistán. 
Al final del todo cantamos nosotros. Nos salió muy bien (no es por presumir, pero sonamos realmente bien). Sin embargo, una parte de la canción era hablada y el chico encargado de ella se puso nervioso y se olvidó de sus frases. De todas maneras, estuvo muy bien y fue el broche final a una ceremonia, a mi parecer, fantástica.

Hace tiempo que no hablo de mis amigos aquí. Ya no estoy con el grupo con el que me juntaba antes, aunque a Rachel y a Pris las sigo viendo en Química. Sin embargo, ahora en esa misma clase hablo más con Robyn, que es de Texas y me ha prometido que haremos un muñeco de nieve juntas, y con Michael, del que me he hecho muy muy amiga en pocos días.
En clase de Inglés me junto con Amanda y Melissa. 
En Antropología, con Zahra y Amy.
Y en Matemáticas ya sabéis que tengo a Johannes, pero ahora me siento con Michael. 
Mis mejores amigos siguen siendo Johannes y Sandra, y una chica alemana llamada Helena de la que no sé por qué no hablé antes.
Estoy verdaderamente contenta, son todos personas maravillosas. 

Sara me va a comprar unos esquís. 

Y, por si las moscas, creó que algo de vidriagón aka obsidiana me haría falta por si empiezan a aparecer caminantes blancos.

Escribiré más si antes no me tienen que amputar los dedos. ¡Hasta pronto!


sábado, 2 de noviembre de 2013

'This is Halloween ft. Ender Wiggin.'



¡Menuda semana! Venga, a ello.
Mi Halloween empezó oficialmente el sábado pasado, cuando fuimos a Saunders Farm.
Tan sólo decir que ha estado haciendo un frío demencial. Sabía que la cosa sería al aire libre, así que me abrigué bien: jersey, chaquetón, abrigo, gorro y guantes de nieve.
Y no hice mal. Tardamos unos 45 minutos en llegar, la granja en sí estaba en medio de la nada. Bueno, granja no. Saunders Farm es una especie de parque temático basado en Halloween, con laberintos y demás.
Estuvo muy bien. El granero del terror no daba tanto miedo, Sandra y yo conseguimos llegar al centro de uno de los laberintos y yo me tiré por un tobogán. Después de hacer el imbécil durante más tiempo del necesario, Sandra perdió el iPod y tuvimos que volver sobre nuestros pasos. Dimos con él, afortunadamente.
Cuando se hizo tarde, empezaron las actividades nocturnas. En una de ellas te montabas en una especie de tractor que te llevaba por todo el campo mientras te daban sustos, y otra consistía en un campamento a modo de pasaje del terror en el que el tío de la motosierra estuvo persiguiéndome durante media hora. No era necesario, gracias.
Culminó todo con un espectáculo y fuegos artificiales.
Todo el mundo se quejaba de que hacía demasiado frío.
Adivinad quién no tuvo frío.
Exacto: yo y mis guantes de nieve.


La semana en el colegio fue interesante. El jueves, Halloween, todos fuimos disfrazados. Sara me prestó un disfraz de esqueleto y me maquilló. Al final del día mi pintura facial estaba gravemente perjudicada. El miércoles por la noche Sara y yo habíamos estado haciendo un pastel para mi clase de inglés. Consistía en una tarta de chocolate, con covertura de pudin de vainilla y galletas oreo, con gusanos de gominola porque ¡Halloween! La tarta triunfó. En clase de inglés no la acabamos porque todo el mundo había traído muchísima comida. Pero mi clase de química se encargó de ello. Y todos me dieron las gracias tantas veces que parecía que había acabado con el hambre en el mundo.


Ese día fue genial en el cole. Todo el mundo vino con su disfraz, incluidos profesores, y he de admitir que algunos estaban muy currados. El año que viene instauro la costumbre en España. 


La tarde de Halloween resultó ser una de las más lluviosas del mes. Vacié mi primera calabaza y le hice una cara muy graciosa pero que Portia no paraba de criticar y a la que pintó dos bonitas cejas.
Apenas cinco o seis grupos de niños vinieron para truco o trato. Más chocolatinas para nosotros.
Fue un Halloween excelente, para seros sincera.

Pero el mejor día de la semana fue, sin duda, el viernes.
1 de noviembre. Estreno de 'El Juego de Ender'. Johannes, Sandra y yo ya habíamos hecho planes para verla aquella tarde. Yo estaba tan emocionada que apenas cabía en mí.
Encima, era el día de ir en pijama al cole. Sí, señoras y señores me pasé el día en pijama y pantuflas. Y no sólo en el cole. También luego cuando fuimos a dar una vuelta al centro. Y luego cuando fuimos al cine.
Ir al cine en pijama es algo que hay que hacer por lo menos una vez en la vida.
Johannes me compró palomitas y Coca Cola, y yo llevaba el chocolate que había sobrado del día anterior.
Estábamos más que preparados.
En cuanto a la película: sin palabras.
Diferente al libro, sí. Pero igualmente espectacular. Un gran trabajo que merece la pena ir a ver.
Grandes Asa y Hailee.

Y eso es un resumen de todo lo que ha pasado últimamente. Decir también que tengo más amigos y que ya me he hecho mi huequito por aquí.
Las cosas no pueden ir mejor.
Espero que a vosotros os vaya todo espectacularmente también.

¡Escuadra Dragón!