Diez meses en el norte son muchos meses. Pero, ¡qué narices! Vámonos a estudiar a Canadá, será divertido.

miércoles, 23 de octubre de 2013

«This is Capone rapping and I'm capping this Captain, capisce?»

¡Happy mole day!
Sí señoras y señores, hoy, día diez de octubre, es el día del mol (véase número de Avogadro: 6.02 x 1023)
Para celebrarlo, nuestra profesora de química trajo a clase una especie de postre con la forma de la tabla periódica. Yo me comí un buen trozo de yodo y otro de estroncio. Y, de beber, ¡un mol de agua! (que no es demasiado, todo sea dicho).
Estoy todo el rato comiendo, y, si antes sólo lo hacía en mi tiempo libre, ahora también me alimentan durante las clases.
Esta semana es semana de Book Talks en clase de inglés, y la profesora nos sugerió que llevásemos comida, así que todos los días ha habido porquería: palomitas, patatas, cupcakes, brownies...
Por si esto fuera poco, convencimos a la profesora de que celebrar Halloween en la clase viendo una película de miedo sería ideal, y eso haremos el jueves.
Sí, lo habéis adivinado. Cada uno tendrá que traer algo de comer para la clase.
Hablando de Halloween y ya que se acerca esa fecha tan esperada, el sábado me toca Saunder's Farm, una actividad con todos los estudiantes internacionales que no tengo ni idea de en qué consiste y por la que he pagado cuarenta dólares, así que espero que sea buena.
Rematemos la entrada con la canción que estamos preparando en coro para un concierto cercano.





«Tell South Carolina Blackbeard got Capwned.» 

domingo, 20 de octubre de 2013

Mi vida carece de sentido.

Sí, he acabado Breaking Bad. Siento un vacío en el pecho.
Afortunadamente, Carrie Anne Mathison aka 'estoy para que me aten' ha vuelto para llenarlo.

Y, después de mucho tiempo y de muchas cosas ocurridas que la verdad me da demasiada pereza contar, vengo a mostraros la foto que representa con total veracidad mis días y noches en Canadá.

sábado, 12 de octubre de 2013

O Me! O Life!

¡No, no he muerto! Es sólo que, conforme se normaliza mi vida aquí, no encuentro nada de especial relevancia que contar, y estoy advirtiendo que los lapsos de tiempo entre entrada y entrada cada vez son más largos.
¿Es esto algo malo o bueno?
Han pasado varias cosas, y destacaré alguna que otra para que veáis que aún me intereso por este blog y que no he abandonado mi vida a ver Breaking Bad y comer Reese's y Beaver Tails. 
¡Por fin estoy en Vocal Connections! La verdad es que estoy entusiasmada. Ya tenemos planeados algún que otro concierto y vamos a empezar a trabajar con las canciones la próxima clase. El grupo de gente que va conmigo parece muy abierto y divertido, y se ganaron mi corazón cuando una de las chicas allí presentes comenzó a cantar 'Do you hear the people sing?' a todo pulmón.
Avanza el curso, y me veo hasta arriba de exámenes y trabajos que entregar. Afortunadamente, este fin de semana es largo. Ayer, viernes, no hubo clase, y el lunes tampoco tenemos que ir al cole.
¡Oh, se me había olvidado! Es que es Acción de Gracias. Este año vamos a comer pavo como la típica familia canadiense básicamente porque le regalaron uno a Sara cuando se gastó 150 dólares en Superstore. Que si no, no hubiera habido Thanksgiving que valga. Los padres de Sara son británicos y, en palabras de Richard "yo soy inglés y no tengo que dar las gracias por nada." 
Ah, no os lo había dicho, pero estando en Canadá estoy descubriendo la gastronomía británica. 
He salido más veces por Ottawa. Pronto será Halloween, y aún no tengo plan alguno. Mi yo interior sigue albergando la esperanza de que algún alma caritativa me invite a una fiesta en el último momento. No creo que esto pase, pues, no se si lo he dicho ya, y si lo he hecho, pues repito, los canadienses son bastante reservados y no muy abiertos. No puedo negar que sean extremadamente agradables y educados, que lo son. Pero, aunque sean amables contigo, va a ser muy difícil que te vean como a un amigo. Es una de las cosas con las que más me está costando lidiar, pues es bien sabido que en España solemos ser más abiertos en estos temas y a las dos horas de conocer a una persona ya le invitamos a café.
Es verdad que hay excepciones, siempre las hay, y que no puedo generalizar de esta manera, pero es la impresión que tengo desde que estoy aquí.
También he llegado a la conclusión de que eso de estar tan gordos no se debe sólo a la dieta, si no al hecho de que no se mueven. Harán mucho deporte y todo lo que queráis. Pero las calles están vacías. Puede hacer un tiempo espléndido para pasear, que ellos cogerán el coche para ir a cualquier sitio que esté a más de treinta segundos andando.
Estoy de nuevo generalizando, perdonadme. A otra cosa mariposa.
Las clases me van bien. Johannes me compra todos los días una galleta en la cafetería (no os podéis imaginar lo buenas que están esas galletas).
Creo que ya hemos abandonado la etapa de poesía en clase de inglés, por fin. 
JURO QUE WALT WHITMAN ME PERSIGUE.
Hemos empezado con el estudio de una novela. Sí, lectura obligatoria. Tengo que abandonar mi aventura con los Episodios Nacionales para enfrascarme en 'The Kite Runner' y responder a un puñado de preguntas cada cinco capítulos.
No sé qué más contar. 
Sí habéis aguantado hasta este punto que sepáis que os dedico el soneto XVIII de Shakespeare porque sois una delicia de personas. 
Aquí me despido y creo que, de un modo u otro, he cumplido.

Que tengáis una buena línea.