Diez meses en el norte son muchos meses. Pero, ¡qué narices! Vámonos a estudiar a Canadá, será divertido.

martes, 12 de noviembre de 2013

Rápido, cuervo blanco a Desembarco.

Porque ha llegado el invierno, y viene para quedarse.
Hace ya un tiempecillo que no me paso por aquí. 
Tampoco ha ocurrido mucho de especial importancia. El jueves pasado la familia al completo (Sara, Richard, Liam, Carin, Portia y yo) fuimos a ver 'Bugs Bunny at the Symphony' al National Arts Centre de Ottawa. Básicamente, el show consistía en una pantalla reproduciendo episodios de Bugs Bunny y otros Looney Tunes mientras una orquesta tocaba en directo. Puedo asegurar que fue lo mejor que he visto en mucho tiempo. La música era absolutamente maravillosa, y todos hemos visto alguna vez estos dibujos, así que no hace falta que explique lo genial de tal combinación. Es algo que merece la pena ir a ver.
El fin de semana, el viernes, fui a casa de Amanda después de clase y, antes de ponernos en marcha para ir a Chapters (la librería de aquí) nos encontramos a Johannes y se nos unió también.
Lo pasamos muy bien, aunque Johannes  se perdió dos veces y Amanda y yo tuvimos que recorrer la tienda más veces de las deseadas hasta encontrarle. 

El sábado, Sandra y yo fuimos a la Art Gallery de Ottawa. Aunque al principio pensé que sería gratis, mi gozo en un pozo. Seis dólares, pero mereció la pena. El museo en sí es enorme y el edificio es precioso. Además, hay un poco de todo y para todos los gustos, arte canadiense (ojo al dato: tienen tan poco que algunas salas eran muebles. Sí, exponían muebles, como sillas o cómodas. Voy a asaltar un Ikea y a abrir un museo de arte sueco, cuidao'), arte europeo, americano, contemporáneo, ¡incluso inuit! 
La cosa es que mientras estábamos dentro del museo empezó a nevar, a nevar bien. ¡La primera nevada sobre la capital! ¡A 9 de noviembre!
Menos mal que está Tim Hortons y el French Vanilla calentito. 

El domingo fue un día relajado, ¡e hice mermelada de frambuesa y arándanos! 

El lunes, 11 de noviembre, celebramos lo que los canadienses llaman Remembrance Day. Recordamos a todos los soldados que sirvieron, sirven y servirán al país. También celebramos el fin de la Gran Guerra, hace ya 95 años. 
He de admitir que para ellos ya será algo rutinario, pero para mí fue una experiencia nueva y el acto en sí fue muy emotivo (solté alguna que otra lagrimilla).
Es impresionante ver como todo el mundo luce la poppy, como todos se ponen de acuerdo y resuelven sus diferencias para honrar aquellos que dejaron sus casas y no volvieron y también a aquellos que regresaron para contarlo, pero que ya no fueron los mismos.
Dejémonos ya de sentimentalismos, que también me gustó porque me salté Inglés y Química.
Inglés porque tenía que ensayar con el coro (sí, cantamos en la ceremonia) y Química porque el acto se ofició de diez a once y cuarto.
La banda tocó O Canada. 
Todo empezó con un discurso por parte de dos alumnos de mi curso (muy bien, Josie) y más discursos por parte de un veterano y su hijo, que había estado en Afganistán. 
Luego más música, vídeos y fotos de la Gran Guerra, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y las misiones de paz en Iraq y Afganistán. 
Al final del todo cantamos nosotros. Nos salió muy bien (no es por presumir, pero sonamos realmente bien). Sin embargo, una parte de la canción era hablada y el chico encargado de ella se puso nervioso y se olvidó de sus frases. De todas maneras, estuvo muy bien y fue el broche final a una ceremonia, a mi parecer, fantástica.

Hace tiempo que no hablo de mis amigos aquí. Ya no estoy con el grupo con el que me juntaba antes, aunque a Rachel y a Pris las sigo viendo en Química. Sin embargo, ahora en esa misma clase hablo más con Robyn, que es de Texas y me ha prometido que haremos un muñeco de nieve juntas, y con Michael, del que me he hecho muy muy amiga en pocos días.
En clase de Inglés me junto con Amanda y Melissa. 
En Antropología, con Zahra y Amy.
Y en Matemáticas ya sabéis que tengo a Johannes, pero ahora me siento con Michael. 
Mis mejores amigos siguen siendo Johannes y Sandra, y una chica alemana llamada Helena de la que no sé por qué no hablé antes.
Estoy verdaderamente contenta, son todos personas maravillosas. 

Sara me va a comprar unos esquís. 

Y, por si las moscas, creó que algo de vidriagón aka obsidiana me haría falta por si empiezan a aparecer caminantes blancos.

Escribiré más si antes no me tienen que amputar los dedos. ¡Hasta pronto!


sábado, 2 de noviembre de 2013

'This is Halloween ft. Ender Wiggin.'



¡Menuda semana! Venga, a ello.
Mi Halloween empezó oficialmente el sábado pasado, cuando fuimos a Saunders Farm.
Tan sólo decir que ha estado haciendo un frío demencial. Sabía que la cosa sería al aire libre, así que me abrigué bien: jersey, chaquetón, abrigo, gorro y guantes de nieve.
Y no hice mal. Tardamos unos 45 minutos en llegar, la granja en sí estaba en medio de la nada. Bueno, granja no. Saunders Farm es una especie de parque temático basado en Halloween, con laberintos y demás.
Estuvo muy bien. El granero del terror no daba tanto miedo, Sandra y yo conseguimos llegar al centro de uno de los laberintos y yo me tiré por un tobogán. Después de hacer el imbécil durante más tiempo del necesario, Sandra perdió el iPod y tuvimos que volver sobre nuestros pasos. Dimos con él, afortunadamente.
Cuando se hizo tarde, empezaron las actividades nocturnas. En una de ellas te montabas en una especie de tractor que te llevaba por todo el campo mientras te daban sustos, y otra consistía en un campamento a modo de pasaje del terror en el que el tío de la motosierra estuvo persiguiéndome durante media hora. No era necesario, gracias.
Culminó todo con un espectáculo y fuegos artificiales.
Todo el mundo se quejaba de que hacía demasiado frío.
Adivinad quién no tuvo frío.
Exacto: yo y mis guantes de nieve.


La semana en el colegio fue interesante. El jueves, Halloween, todos fuimos disfrazados. Sara me prestó un disfraz de esqueleto y me maquilló. Al final del día mi pintura facial estaba gravemente perjudicada. El miércoles por la noche Sara y yo habíamos estado haciendo un pastel para mi clase de inglés. Consistía en una tarta de chocolate, con covertura de pudin de vainilla y galletas oreo, con gusanos de gominola porque ¡Halloween! La tarta triunfó. En clase de inglés no la acabamos porque todo el mundo había traído muchísima comida. Pero mi clase de química se encargó de ello. Y todos me dieron las gracias tantas veces que parecía que había acabado con el hambre en el mundo.


Ese día fue genial en el cole. Todo el mundo vino con su disfraz, incluidos profesores, y he de admitir que algunos estaban muy currados. El año que viene instauro la costumbre en España. 


La tarde de Halloween resultó ser una de las más lluviosas del mes. Vacié mi primera calabaza y le hice una cara muy graciosa pero que Portia no paraba de criticar y a la que pintó dos bonitas cejas.
Apenas cinco o seis grupos de niños vinieron para truco o trato. Más chocolatinas para nosotros.
Fue un Halloween excelente, para seros sincera.

Pero el mejor día de la semana fue, sin duda, el viernes.
1 de noviembre. Estreno de 'El Juego de Ender'. Johannes, Sandra y yo ya habíamos hecho planes para verla aquella tarde. Yo estaba tan emocionada que apenas cabía en mí.
Encima, era el día de ir en pijama al cole. Sí, señoras y señores me pasé el día en pijama y pantuflas. Y no sólo en el cole. También luego cuando fuimos a dar una vuelta al centro. Y luego cuando fuimos al cine.
Ir al cine en pijama es algo que hay que hacer por lo menos una vez en la vida.
Johannes me compró palomitas y Coca Cola, y yo llevaba el chocolate que había sobrado del día anterior.
Estábamos más que preparados.
En cuanto a la película: sin palabras.
Diferente al libro, sí. Pero igualmente espectacular. Un gran trabajo que merece la pena ir a ver.
Grandes Asa y Hailee.

Y eso es un resumen de todo lo que ha pasado últimamente. Decir también que tengo más amigos y que ya me he hecho mi huequito por aquí.
Las cosas no pueden ir mejor.
Espero que a vosotros os vaya todo espectacularmente también.

¡Escuadra Dragón!