Esto anda más muerto que Ned Stark.
Pero he decidido seguir adelante. No quiero dejar de lado el blog, pues ya es algo personal continuar este pequeño diario hasta el fin de mi estancia en Canadá.
El invierno está definitivamente presente. El martes pasado, por la noche, sobre Ottawa y alrededores cayó una preciosa tormenta de nieve que nos hizo despertar con quince relucientes centímetros de suelo blanco y helado. Sara vino a mi habitación a decirme que no tendría que ir aquel día a clase. Es lo que ellos llaman 'snow day'.
Y esta nieve nos acompañará durante un laaaaargo invierno. Deseadme suerte.
Por lo demás, me va todo que ni pintado. Las clases, los amigos, la familia... Estar aquí es, sin duda, la mejor experiencia que he vivido durante mis dieciséis años en este mundo.
Fui al cine dos veces (Thor y Catching Fire), y más cine está previsto para las próximas dos semanas (Frozen y The Hobbit).
Mis notas suben, y las clases son cada vez más entretenidas. He aquí el proyecto que hicimos Madi y yo para clase de química, del que estábamos orgullosas (acabó en la basura, Madi tenía que recuperar su bol de ensalada).
¿Qué más puedo contar? Han pasado muchas cosas, pero no creo que sean esenciales para el blog.
Tan sólo un pequeño comentario, un consejo para jóvenes soñadores, y para los que no son tan jóvenes pero que aún tienen alas para echar a volar (olvidad eso, ha sonado demasiado empalagoso):
Ser una estudiante internacional es increíble. He de reconocer que al principio, antes de venir a estas gélidas tierras, estaba asustada. Asustada ante lo desconocido. No sabía que me iba a encontrar, y me preocupaba por los detalles más ínfimos. Sobre todo, estaba asustada ante la idea de dejar mi país, mi familia, mis amigos, donde siempre me he sentido segura.
Pero sabía que tenía que irme.
Et voilà. Aquí me tenéis en un país que se ha convertido en mi casa en poco más de tres meses. Todas mis preocupaciones se esfumaron. Ahora aquí tengo una familia, amigos, y me encuentro perfectamente.
Así que, tú que estás ahí fuera, ¡no lo dudes! Sí tienes la oportunidad, viaja, experimenta, conoce, pásalo bien. No tengas miedo a dejar a los que te quieren. Ellos siempre estarán ahí, pero tú oportunidad puede que no.
Porque Canadá, para mí, es un sueño hecho realidad.
Y, para terminar con esta sarta de sensiblerías que me parecían importantes, quiero compartir una frase que leí en Twitter hace tiempo y que desde entonces me recuerdo a mí misma cuando estoy agobiada o veo que me estoy estresando más de lo saludable.
"Hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer."
¡22 días para Navidad! Adivinad quien la va a pasar en Toronto.
Besos muy gordos.