¡Que ya es Navidad! Es oficial desde que esta tarde pusiéramos el árbol y Ayla lo coronara con un ángel hecho de cartón.
Pero una Navidad blanca significa también mucho frío, y durante estas semanas la temperatura ha llegado a bajar hasta la friolera de -28 grados. Afortundamente, aquí hay calefacción en todas partes. Eso sí, en cuanto sales a la calle es cuestión de minutos empezar a notar como todo tu cuerpo pierde sensibilidad poco a poco.
Por eso he decidido encerrarme en casa durante todo el invierno a ver series y películas.
Downton Abbey es absolutamente genial y Sandra y yo dedicamos nuestras tardes a ver un episodio tras otro. Lamentablemente, sólo hay 4 temporadas.
El colegio se acaba en cuatro días. Estas fiestas me llevan a Toronto, cosa que difiere bastante de mi destino habitual, Albacete.
Seguramente haya más cosas que contar, pero ahora no se me viene nada más a la cabeza.
Sigo hablando inglés, comiendo todo lo que no debería y resumiendo Macbeth para mis amigos por WhatsApp cuando están durmiendo y yo no tengo nada mejor que hacer.
Me despido porque se me está quedando dormida la mano izquierda.
Besos.

Puedes cambiar de país e irte a 6000 kilómetros pero puedo observar que hay cosas que no cambian, como el espumillón y los adornos. Os ha quedado bonito. Besos
ResponderEliminarComo me gustaría mandarte un buen roscón...
ResponderEliminar