He alcanzado la mitad de mi estancia satisfactoriamente. Vengo dispuesta, mientras escucho «Piano Man» e intento olvidarme de todo el estrés y trabajo que el inicio del segundo semestre me tiene preparado, a hacer un pequeño balance de mis primeros cinco meses en este remoto país.
El tiempo ha pasado volando. Nuevos amigos, nuevas cosas aprendidas, nuevos lugares. Esta experiencia me está dando tanto a cambio de tan poco que es ciertamente complicado expresar con palabras lo agradecida y afortunada que me siento.
Se me hace raro que todo se vaya a acabar tan rápido como llegó. Es increíble el pequeño mundo que he creado a mi alrededor sin apenas darme cuenta. Al pisar por primera vez suelo canadiense, estaba sola. Ahora, unos meses más tarde, ya no me siento como una extraña. Tengo toda una colección de nuevas y maravillosas personitas que me apoyan y a las que considero mi familia. ¡Quién lo iba a imaginar, aquellas tristes mañanas de Septiembre, cuando me sentaba en clase callada, sin amigo alguno en el horizonte!
Pero los días han transcurrido sin dejar tiempo para reflexiones profundas. Al fin y al cabo, así es la vida, ¿verdad?
Pero no quiero aburrir a mi entregado lector con palabrería sobre mis sentimientos. Sólo vengo a compartir mi pequeña conclusión:
Hace cinco meses, tenía miedo de llegar.
Después de cinco meses, tengo miedo de irme.
¡No me malinterpretéis! España, claro que echo de menos tu aroma familiar, tus días soleados y tu alegría inconfundible. No puedo esperar a volver para disfrutar del verano, para regresar a mi hogar, para estar con los que más quiero. Es tan sólo la sensación de que me he acostumbrado tanto a mi nueva vida, que parte de mí esta convencida de que se quedará aquí por siempre.
Y seguramente lo haga. Esa parte habitará por siempre entre copos de nieve y sirope de arce.
Seguramente habré cambiado una vez esté de vuelta. Y espero que haya sido para mejor, lo espero de verdad.
Ahora pasemos a lo importante. Recuerdo haber escrito, a principios del curso, que os hablaría del segundo semestre con más detenimiento cuando el momento llegara.
Allá vamos.
Este semestre tengo Francés, Fotografía, Historia y Biología.
Después de una semana de exámenes (que tampoco fueron para tanto), he dicho adiós a mis viejas asignaturas. Borrón y cuenta nueva. Nuevos profesores, nuevos compañeros.
¿Primeras impresiones? Siento que este será un semestre más relajado, o al menos espero que así sea.
De momento, nos vamos de excursión la semana que viene con clase de fotografía. Not bad. Not at all.
Nada más, queridos. Enero ha sido un mes bastante aburrido, para seros sincera. Espero que la cosa se anime más ahora que no estoy tan ocupada con tarea y estudio.
¡Se me olvidaba! Me he quedado sin una hermana. Así es. Hace ya casi una semana que Carin nos abandonó para irse a vivir a la lluviosa Inglaterra. Sin apenas pararse a pensar dos veces, decidió que los estudios la estaban estresando demasiado. Así que hizo las maletas y nos dijo adiós en el aeropuerto.
Voy a echarla de menos.
Ahora sí que sí, me despido.
Five more months to go!
Otros cinco meses por disfrutar y seguro que mejores que los anteriores.Besos!!
ResponderEliminarPuede parecer que me he olvidado de tí, pero sigo vivo y coleando y deseando que llegue Junio p'a que vuelvas! Un beso
ResponderEliminarJajaja pues a ver si es verdad y hacemos skype un dia! Besos gordos
Eliminar