Diez meses en el norte son muchos meses. Pero, ¡qué narices! Vámonos a estudiar a Canadá, será divertido.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Más perdida que Jon Nieve el día de la madre.

Mi sentido de la orientación ha sido penoso desde que alcanzo a recordar. Y claro, me pasan cosas como esta.

Cuando llegué a mi primera clase de química del semestre (tarde, como ya sabéis, por todo lo ocurrido con las orientaciones bla bla bla) ya habían hecho un experimento en el laboratorio.
Al día siguiente había que presentar un informe, escrito por ordenador.
Ya me había preocupado bastante, así que simplemente le pregunté a mi profesora (todos los profes aquí son encantadores y aún más si les dices que eres extranjero) qué debía hacer yo.
Me propuso quedar al final de las clases de aquel día para que yo realizara la práctica y pudiera redactar mi informe.
Así que le escribí un SMS a Richard explicándole la situación y me dijo que él me recogería en coche.
Y tan contenta(bueno, contenta no, no tenía muchas ganas de quedarme más horas después de clase, pero qué remedio).
Así que fui a mi clase de química al sonar la sirena y la profesora me informó de que otros dos estudiantes tampoco habían hecho el pequeño experimento y que había retrasado la cita para el día siguiente a la hora de la comida.
Perfecto. Mensaje a Portia para que no se fuera sin mí.
Tarde.

Vamos a ver, es que yo no sabía volver a casa andando.
Es decir, fijáos si soy pésima orientándome que desde que entré al instituto siempre me acompañan de clase en clase. Juro que el día que me dejen sola no llego a tiempo.
No sabría encontrar mi taquilla.

Mensaje a Richard. Me explicó por SMS la manera de volver a casa. Sólo había hecho ese camino una vez, y aunque me había esforzado por recordarlo todo, inevitablemente las calles de casitas me parecían exactamente iguales las unas a las otras.
Me equivoqué de cruce.
Buscaba la calle St George's, y seguía andando, andando, y a la maldita calle no le daba la gana hacer acto de presencia.
Entonces es cuando llegué al Quickie (una tienda de estas 24 horas) y supe que estaba completamente perdida. Llamé a Richard.
Ni aún así.

Sí, señoras y señores, tuvo que venir a buscarme en coche.
Di más vueltas por el barrio de las que puedo recordar.

Espero que no vuelva a ocurrir.

¿¡Quién tiene hambre para el maldito lunch a las once y media de la mañana?!

2 comentarios:

  1. Irene se pierde por Canada porque no tiene el plano del alcantarillado, que es lo primero que hay que pedir al viajar a una ciudad, lo sabia hasta victor hugo... Pobrecita, a ver si la semana que viene tienes menos contratiempos ;)

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    1. Tienes razón, que cabeza la mia. A ver si te llevan a París.

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